Durante los 4 días que dura la feria se producen un sinfín de encuentros comerciales que sirven en gran parte para compartir experiencias y aprender. Por supuesto, la exposición es un gigantesco escaparate que sirve de trampolín a los diferentes países, regiones, organismos y empresas para comunicar al mundo qué es lo que ofrecen a sus visitantes. En muchas ocasiones lo más interesante no es lo que ofrecen sino cómo lo ofrecen. Las propuestas y los montajes que se realizan en los diferentes stands son, en ocasiones, muy creativos. Podemos encontrar desde la típica pareja argentina dando un recital de tango hasta la futurista “nave del tiempo” que tenían los israelíes para mostrarte su país, pasando por una cabina del mítico Transiberiano de Rusia o haciéndote una foto con la primera mujer que ha sido admitida en el prestigioso cuerpo de los Beefeater (Moira Cameron), encargados de custodiar la Torre de Londres y las joyas de la corona. Sin lugar a dudas un lugar increíble en el que puedes recorrerte en mundo en unas horas.
Además, con la excusa de la feria, aprovechamos para realizar una visita a la ciudad de Londres. Una ciudad enorme y maravillosa en nuestra opinión, donde, por cierto, pese al mito de la niebla, tuvimos buen tiempo: frío… pero soleado.
La ciudad ofrece al visitante un sinfín de atractivos y lugares que visitar. Nosotros empleamos nuestro tiempo libre en ver una de las mejores pinacotecas del mundo: la National Gallery, situada en Trafalgar Square, con el Big Ben de fondo. Hay cuadros de todas las épocas y estilos, de modo que cada cual elija el suyo. A mí personalmente me fascinó la obra de Turner con sus cuadros llenos de luz y ese romanticismo inglés tan pronunciado.
También visitamos el Bristish Museum y los amantes del arte contemporáneo no pueden dejar de visitar el Tate Modern. Ubicado en una antigua planta eléctrica, frente al río Támesis junto al Milenium Bridge, donde, ya desde la entrada, te sorprende la gigantesca araña de la recientemente fallecida Louise Bourgeois. En sus paredes se mezclan las antiguas grúas de la fábrica con obras maestras de Picasso, Andy Warhol o Mondrian.
Para las noches londinenses lo mejor es darse una vueltecita por el centro, visitar Piccadilly Circus y cenar y/o tomar una copa en el “Soho”. La zona tiene cantidad de restaurantes, muchos de ellos asiáticos. También son muchos los lugares para tomar algo después de la cena. Por cierto, es muy curioso el barrio chino: Chinatown.
Con esto acabo el post. En Londres hay muchísimos sitios más que visitar. Yo sólo he querido poner una pequeña representación de algunos que me gustaron mucho. Si alguien quiere añadir algo sobre otros lugares que visitó sólo tiene que hacerlo. Espero que nuestro pequeño paseo por London os haya gustado.



