Que este ha sido un invierno lluvioso eso no se le escapa a nadie y que, como era de esperar, esta está siendo una primavera espectacular, eso tampoco se pasa por alto. El caso el que tantísima agua como hemos tenido, además de un veranito sin falta, nos ha preparado una estación primaveral verde verdísima y llena de todos los colores, olores y sabores que uno se pueda imaginar. Campos enteros teñidos de rojo florecidos de amapolas, naranjales donde nada más entrar te embriaga el olor a azahar y todo tipo de plantas comestibles. Todo un placer para los sentidos y una alacena natural para los rebuscadores como yo que hemos aprovechado para sacarle el máximo partido a todo lo que el campo nos ofrece en temporada. Si en otoño podemos recoger los frutos típicos de esta época como nueces, castañas o setas en primavera tenemos al alcance de la mano una amplia variedad de cositas que son deliciosas. Podemos preparar un menú del día rico y de nota.
Aquí en Órgiva las naranjas son muy tempranas debido al buen tiempo del que gozamos, con temperaturas suaves y agradables, pero todavía podemos pillarnos unas naranjas, exprimir un zumo y tomarlo con un cafelito, imprescindible por la mañana, y hacernos una buena tostada de aceite y tomate. Yo confieso que tengo una hermana en Mallorca y cuando se deja caer por aquí le encargo una tripita de sobrasada mallorquina. No es típico pero oye, a mi me encanta.
Después de una jornada de trabajo un buen cocido es lo suyo para recuperar fuerzas y poder continuar el día. Hinojos, ingrediente imprescindible para preparar el cocido de hinojos tan rico y típico por estos pueblos. Son muy abundantes y se encuentran con facilidad en todos los caminos y veredas, incluso en todas las cunetas de las carreteras. En tan sólo unos minutos se puede coger un buen manojo. El cocido con su pringue, sus habichuelas blancas… Maravilloso para ponerte las pilas y funcionar todo el día como un campeón. Eso sí, te lo comes con la cuchara en una mano y que no te falte un picantito en vinagre en la otra y buen pan, eso es imprescindible. Algún cocido que otro hemos preparado con los hinojos que he cogido en Sortes.
También tenemos las collejas. Muy reconocidas y buscadas por nuestros mayores. Ideales para preparar una tortilla. En este caso la podemos dejar para la cena junto con un vasito de vino costa. También podemos coger un buen manojo de espárragos trigueros para prepararlos en tortilla o con huevos revueltos (si conocemos a alguien que tenga gallinas en el cortijo mejor que mejor). Su sabor es más intenso que el del espárrago blanco. Son un poco más ácidos pero saben a campo.
También pueden utilizarse para prepara una sopa de panecillos. Ésta es una sopa con espárragos, aceite y trocitos de pan frito. Este año debido a las intensas lluvias han proliferado mucho y las esparragueras están a tope. No sólo eso. Puedes coger unos pocos y al cabo de unos días ves que han salido nuevos. A estas alturas de la primavera ya se han subido y tendremos que esperar hasta el año que viene para recoger más pero son muchos los manojitos que he cogido este año caminando por las lindes de las fincas. He recogido muchos en el camino del Zute y por Sortes. Por cierto, que en este tiempo ya he visto algunas higueras repletitas de brevas. Unas poquitas a la nevera y fresquitas están de muerte.
En fin, como veis, hemos preparado un menú completito y natural y todo basado en ingredientes recogidos en el campo. Además de disfrutar con la familia y los críos el rato que te tiras en el campo. De verdad es una actividad que os recomiendo por la satisfacción que produce comer lo que tú mismo has tomado del campo y lo has hecho en familia. Hasta otro día.







