Que Órgiva y La Alpujarra son lugares multiculturales y espacios de integración no es nada nuevo, ni vamos ahora a descubrir la pólvora. Eso ya lo sabe todo el mundo y es una de nuestras señas de identidad. A lo que voy es a que uno de mis amiguetes esta casado con una mujer marroquí y el otro día nos preparó una comida típica de Marruecos. ¡Espectacular! No voy a decir que me pilló de nuevas ya que cuando yo estudiaba en la universidad tenía varios amigos marroquíes y organizamos un par de estos encuentros culinarios.
Fue un ágape de lo mejor que recuerdo en mucho tiempo. A mí la comida marroquí me encanta pero la mayoría de los comensales no la habían probado antes y quedaron muy gratamente sorprendidos. Nos pusimos hasta la bola, todo hay que decirlo. Pasamos un buen rato y echamos ya la tardecica completa. Una gozada. Por cierto, que dio la casualidad que mi hermano tiene un amigo de Argelia que, mira tu por donde, vuelve de ver a su familia un par de días después de esto que os cuento y le regala una bandeja llenita de repostería árabe. Si la comida me gusta la repostería morisca me pierde. No me atrevería a escribir el nombre del chico pero os puedo decir que es el cocinero de la tetería-restaurante La Baraka en Órgiva. Un sitio estupendo donde tomar platos típicos árabes y degustar diferentes tipos de tés.
Lo peor de todo: el móvil con el que hicimos las fotos. ¡Una patata! pero que se le va a hacer.






